domingo, 23 de febrero de 2020

"La cultura escolar determina o es construida desde la escuela"

El artículo ofrecerá conclusiones sobre el espacio de construcción que tienen los sujetos que participan en la escuela: las posibilidades de definir contenidos culturales: prácticas, valores, creencias, etc., desde los alumnos y desde el maestro.

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La cultura del centro escolar, como contexto social de trabajo, es vital para el éxito o fracaso, presencia o ausencia, del cambio curricular. La mayoría de propuestas de renovación didáctica se han dirigido a métodos o contenidos, a la naturaleza del conocimiento o del saber hacer de los enseñantes aisladamente, ignorando el papel de los centros escolares. 

Un cambio curricular, englobando las innovaciones didácticas, tiene que superar tal individualismo didáctico para, sin suprimirlo, inscribirlas en el centro escolar como unidad básica del cambio. Son resistentes al cambio, inherentemente estables, y cualquier mecanismo externo de cambio puede servir justo para reforzarlas. Algunas estrategias de cambio de cultura en el interior de las organizaciones se dirigen, desde un modelo de toma de decisiones en las organizaciones, a redefinir el propósito o misión de la organización a través de un proceso de cambio: diagnóstico de algunos problemas o necesidades para cambiar, formulación de posibles cursos de acción o soluciones y evaluación de las posibles alternativas a tomar, planificación de cómo poner en práctica las soluciones elegidas, e ir reajustando los planes a la luz de los posibles efectos.

 La cultura escolar, por el papel/sensación de seguridad/ continuidad que aporta al grupo -frente al flujo generado por los alumnos, cambios administrativos y reformas-, se ha considerado tradicionalmente como conservadora y uno de los principales factores de resistencia al cambio. Por el contrario cuando se concibe la organización como cultura, el cambio cultural implica la transformación de la propia identidad (sistema de creencias y valores socialmente construidos y compartidos) de la organización (González, 1994), por lo que no puede ser gestionada, sino generar condiciones para que puedan ir emergiendo nuevas asignaciones compartidas de significados a las experiencias compartidas. Si las organizaciones son cultura, ésta es difícil de cambiar, sin implicar a toda la organización.

El proceso de reconstrucción de los centros se refiere, igualmente, a las funciones, procesos y estructuras que puedan generar internamente las dinámicas de mejora. Hablar de "reconstruir" culturalmente los centros escolares quiere significar que debido a la incapacidad de normas o presiones externas para promover la mejora, el cambio curricular/educativo debe ser asumido por los miembros como propio hasta lograr institucionalizarse, formando parte -tras un proceso de resocialización- de las nuevas pautas, actitudes y prácticas de acción cotidiana.


Bolívar, A. (1996). Cultura escolar y cambio curricular. Bordón, 48 (2), 169-177.

Suárez, D. (2007). DOCENTES, NARRATIVAS E INDAGACIÓN PEDAGÓGICA
     DEL MUNDO ESCOLAR. Hacia otra política de conocimiento para la
     formación docente y la transformación democrática de la escuela.
     Revista e-Eccleston. Formación Docente, 3(7), 27-29. Recuperado de

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